Textos para el tema 11: Las pautas de acción

Texto 1: La colaboración de los cristianos, como cuerpo de Cristo, con la obra redentora de Cristo cabeza

Pío XII, Encíclica «Mystici Corporis Christi – Del Cuerpo Místico de Cristo», 1943

No se vaya a pensar que la Cabeza, Cristo, al estar colocada en tan elevado lugar, no necesita de la ayuda del Cuerpo. Porque también de este místico Cuerpo cabe decir lo que San Pablo afirma del organismo humano: «No puede decir… la cabeza a los pies: no necesito de vosotros» (1Cor 12,21). Es cosa evidente que los fieles necesitan del auxilio del divino Redentor, puesto que Él mismo dijo: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn 15,5); y, según el dicho del Apóstol, todo el crecimiento de este Cuerpo en orden a su desarrollo proviene de la Cabeza, que es Cristo (cf. Ef 4,16; Col 2,19). Pero a la par debe afirmarse, aunque parezca completamente extraño, que Cristo también necesita de sus miembros. En primer lugar, porque la persona de Cristo es representada por el Sumo Pontífice, el cual, para no sucumbir bajo la carga de su oficio pastoral, tiene que llamar a participar de sus cuidados a otros muchos, y diariamente tiene que ser apoyado por las oraciones de toda la Iglesia. Además, nuestro Salvador, como no gobierna la Iglesia de un modo visible, quiere ser ayudado por los miembros de su Cuerpo místico en el desarrollo de su misión redentora. Lo cual no proviene de necesidad o insuficiencia por parte suya, sino más bien porque Él mismo así lo dispuso para mayor honra de su Esposa inmaculada. Porque, mientras moría en la cruz, concedió a su Iglesia el inmenso tesoro de la redención, sin que ella pusiese nada de su parte; en cambio, cuando se trata de la distribución de este tesoro, no sólo comunica a su Esposa sin mancilla la obra de la santificación, sino que quiere que en alguna manera provenga de ella. Misterio verdaderamente tremendo y que jamás se meditará bastante el que la salvación de muchos dependa de las oraciones y voluntarias mortificaciones de los miembros del Cuerpo místico de Jesucristo, dirigidas a este objeto, y de la cooperación que Pastores y fieles ―singularmente los padres y madres de familia― han de ofrecer a nuestro divino Salvador..

 

Texto 2: La elección de Abraham

Génesis 12, 1-3

El Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».

 

Texto 3: Jesús llama amigos a sus elegidos para colaborar en su misión

Juan 15,15-16

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.

2 comentarios en «Textos para el tema 11: Las pautas de acción»

  1. Siempre me ha impresionado el texto bíblico q explica que todos los miembros son necesarios un entre sí se ayudan o perjudican y sienten/sufren si otro está mal…
    Y en cuanto a la lectura sobre el pasaje de Abraham siempre choca, como otras expresiones «que Dios maldice» cuando sería mejor oír como Jesús en el pasaje mostrado «no sois siervos sino amigos»
    Pero es bueno pienso, oír y meditar en ambas cosas, para entender q Dios no es compatible con el mal, y así maldijo al demonio «serás maldita entre todos los animales, comerás tierra…» No sé. Es así mi pensamiento sobre ello.

    1. No es respuesta, es que luego pensando, eso pasa con nosotros, que formamos la Iglesia militante, con ayuda unos de otros, y tb lo q uno hace mal repercute en los otros, y al revés, podemos ayudar a muchos, con el ejemplo, la palabra, la caridad…y también la gran ayuda de los que nos han precedido y de nosotros a los que esperan en el Señor…todo es un solo cuerpo. El cuerpo de la Iglesia en Cristo Jesús cabeza de todos, y todos colaborando con lo mejor de cada uno, quien canta, quién ora en clausura o contemplativo en medio del mundo, quien trasmite como orador, como teólogo…según los dones de cada uno, a nivel general y en la vida práctica de las necesidades de cada Iglesia local. Todo necesario!

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