Textos para el domingo 13 de noviembre de 2022

Texto 1: La «economía» divina (el plan de Dios)

San Ireneo, Contra las herejías (Libro III)

Esta ha sido la generosidad de Dios: que, habiendo el ser humano experimentado todo, le diera a conocer la Ley; que en seguida lo hiciera llegar a la resurrección de entre los muertos, a y conociera por experiencia de lo que había ha sido liberado. De esta manera siempre deberá agradecer al Señor, una vez conseguida la incorrupción, y amarlo más, pues «más ama aquel a quien más se perdona» (Lc 7,42-43). El hombre, conociéndose a sí mismo como débil y mortal, entienda que Dios es a tal punto inmortal y poderoso, que concede al mortal la inmortalidad y al temporal la eternidad; y también comprenda todo el poder de Dios que se ha manifestado en el mismo hombre, a fin de que advierta cómo el mismo Dios le ha enseñado su propia grandeza.

Porque la gloria del hombre es Dios. Y, a su vez, el ser humano es el recipiente de toda la obra de Dios, y de su poder y sabiduría. Así como el verdadero médico muestra serlo al curar a los enfermos, así también Dios se manifesta a los hombres. Por eso Pablo dice: «Dios ha encerrado a todos en la incredulidad, para tener misericordia de todos» (Rom 11,32). Al decir esto no se refiere a «Eones espirituales», sino al ser humano que desobedeció a Dios y fue echado de la inmortalidad, y más tarde alcanzó la misericordia al dársele mediante el Hijo de Dios la filiación que ha conseguido.

Quien mantiene sin inflarse ni jactarse la verdadera gloria de las cosas creadas y de su Hacedor (el Dios omnipotente que a todas ha concedido la existencia), y permanece en su amor, sometido a él y en acción de gracias, recibirá de Dios una mayor gloria, y más aprovechará haciéndose semejante a aquel que por él ha muerto. Pues se hizo «semejante a la carne del pecado» (Rom 8,3) a fin de condenar el pecado y una vez condenado echarlo de la carne, para de esta manera hacer crecer en su semejanza al ser humano, llamándolo a ser imitador de Dios, sometiéndolo a la Ley que lo lleva a contemplar a Dios, y dándole la capacidad de captar al Padre. El Verbo de Dios habitó en el ser humano (Jn 1,14) y se hizo Hijo del Hombre, a fin de que el hombre se habituase a recibir a Dios y Dios se habituase a habitar en el hombre, según agradó al Padre.

 

Texto 2: El conocimiento de Dios por la creación

Sabiduría 13, 1-5

Son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles, ni de reconocer al artífice fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa y a los luceros del cielo, regidores del mundo. Si, cautivados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el mismo autor de la belleza. Y si los asombró su poder y energía, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo, pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se descubre por analogía a su creador.

 

Texto 3: El conocimiento de Dios por la conciencia

Romanos 2, 14-16

En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las exigencias de la ley, ellos, aun sin tener ley, son para sí mismos ley. Esos tales muestran que tienen escrita en sus corazones la exigencia de la ley; contando con el testimonio de la conciencia y con sus razonamientos internos contrapuestos, unas veces de condena y otras de alabanza, el día en que Dios juzgue lo oculto de los hombres de acuerdo con mi Evangelio a través de Cristo Jesús.

Un comentario en «Textos para el domingo 13 de noviembre de 2022»

  1. Yo entiendo que tanto el libro de la sabiduría como el texto de Romanos
    Son como complementarios.
    Pues tenemos una ley impresa en el corazón humano y lo llamamos conciencia.
    Porque el mismo Dios le ha mostrado su grandeza, siendo además sabedor de su naturaleza caída: debilidad, limitaciones y muerte, como explica tan bonito San Ireneo.

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