Lectio Divina domingo 20/2/2022

Lectura bíblica

Lc 6,27-38: Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Comentario

Santa Catalina de Siena (1347-1380), terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa

¡Por amor de su misericordia!

¡Oh eterna misericordia que cubre las faltas de sus criaturas! No me asombra que diga, de los que salen del pecado mortal para volver a usted: “¡No recuerdo que alguna vez me haya ofendido!” Oh misericordia inefable, no me asombra que diga eso a los que salen del pecado, cuando escucho decir de los que lo persiguen: “Quiero que recen por ellos para que les haga misericordia”.

Su misericordia da la vida y la luz que nos hace conocer su clemencia por toda criatura, por justos y pecadores. En lo más alto del cielo, su misericordia brilla en los santos. Si miro la tierra, su misericordia abunda. En las tinieblas del infierno, su misericordia también brilla. Su misericordia hace más suave su justicia. Por misericordia nos lavó en la sangre, por misericordia ha querido conversar con sus criaturas.

¡Oh Misericordia!¡Mi corazón es un fuego cuando pienso en usted! ¡En cualquier lugar que mi espíritu de vueltas, sólo encuentro misericordia! ¡Oh Padre eterno, perdone mi ignorancia y que yo sea tan presuntuosa para hablar delante de usted! El amor de su misericordia será una excusa frente a su Bondad.

Preguntas para el examen

  • ¿Cómo vivo la Misericordia de Dios? ¿Confío en Él, sabiendo que está siempre deseando perdonarme y sanarme de mis pecados?
  • ¿Recurro con frecuencia al sacramento de la Confesión, para recibir esa Misericordia y que Dios me dé un corazón nuevo?
  • ¿Practico la misericordia con los demás? ¿Procuro atender las necesidades del prójimo?
  • ¿Hay alguien a quien le guarde rencor? ¿Rezo a Dios por esa persona, y le pido que me ayude a perdonar?



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *